Contratos de maquila, coempaque y suministro de materias primas
Muchas marcas de alimentos y bebidas no tienen planta: producen en la de otro. Ese acuerdo suele firmarse en una plantilla corta, cuando en realidad decide quién es dueño de la fórmula, quién responde si un lote sale mal, qué pasa si el precio sube en plena temporada y qué se lleva cada parte cuando la relación termina. Redactamos y negociamos esos contratos, y el anexo técnico que los sostiene, desde cualquiera de los dos lados de la mesa.
Maquila y coempaque
El contrato tiene que resolver antes de firmar lo que después se discute con producto detenido. Estos son los puntos donde se concentra el valor.
- Propiedad de la fórmula y del desarrollo. Qué es del contratante, qué es del maquilador y qué ocurre con las mejoras hechas durante la relación.
- Especificaciones y control de calidad. Estándares del producto, muestreo, criterios de aceptación y rechazo de lote y consecuencias del producto no conforme.
- Responsabilidad por defectos. Quién responde frente al consumidor, cómo se reparte internamente ese costo, qué pólizas se exigen y con qué coberturas.
- Confidencialidad y no competencia. Protección de la fórmula y del proceso, con límites de tiempo y alcance que sean exigibles y no solo intimidantes.
- Volúmenes, precios y ajustes. Mínimos de compra, reglas de revisión de precio y qué pasa cuando la demanda se dispara o se cae.
- Terminación y salida ordenada. Destino del inventario, de las materias primas, de los moldes y del arte, y plazo de transición hacia otra planta.
Suministro de materias primas e insumos
Del otro lado de la cadena está el proveedor. Aquí el contrato tiene que resolver lo que ocurre cuando el insumo no llega, llega tarde o llega distinto de lo pactado.
- Especificaciones técnicas, certificados de análisis y trazabilidad del insumo hasta su origen.
- Precio, volumen, plazos de entrega y mecanismos frente a la variación del costo.
- Desabastecimiento y fuerza mayor: qué cuenta como tal, qué obligaciones subsisten y qué alternativas quedan abiertas.
- Responsabilidad cuando el defecto del insumo obliga a inmovilizar o a retirar producto terminado.
- Auditoría al proveedor y aprobación previa de los cambios que haga en su propio proceso o en su fórmula.
La conexión con el expediente sanitario
Un contrato de maquila que no conversa con la autorización sanitaria genera problemas silenciosos. Quién figura como titular y quién como fabricante, qué pasa con el trámite si se cambia de planta, qué obligación tiene el maquilador de sostener las condiciones que la autoridad verificó y quién asume el costo de una modificación del expediente. Revisamos esos puntos junto con el contrato, porque son los que más cuestan cuando la relación se rompe.
El anexo técnico, que es donde vive el contrato
La discusión seria no está en el clausulado general sino en el anexo de especificaciones. Lo construimos con el equipo de calidad y no lo copiamos de una plantilla: parámetros del producto, métodos de análisis, criterios de liberación de lote, manejo de desviaciones, retención de muestras y documentación que cada parte debe conservar. Un anexo bien hecho evita la mayoría de las discusiones sobre responsabilidad, porque define de antemano qué significa que el producto esté bien.
Cuando el contrato ya está firmado
Muchos clientes llegan con la relación andando y con un documento que nadie ha vuelto a leer. En esos casos revisamos el contrato vigente contra lo que hoy ocurre en la operación, señalamos los vacíos que están costando dinero y proponemos un otrosí o una carta de ajuste que se pueda negociar sin romper la relación comercial. Cuando el incumplimiento ya se produjo, preparamos los requerimientos y organizamos la prueba del daño con el equipo de calidad.
Qué recibe el cliente
- El contrato redactado o revisado, con las cláusulas críticas explicadas en lenguaje comprensible para quien va a firmarlo.
- El anexo técnico de especificaciones y calidad, construido con el equipo que lo va a aplicar.
- Un resumen de las obligaciones que quedan en cabeza de cada parte, para que operaciones sepa qué exigir y qué documentar.
- Acompañamiento en la negociación, especialmente cuando la contraparte tiene más peso en la mesa.
Situaciones típicas que atendemos
- Una marca sin planta va a producir con un tercero y necesita proteger su fórmula y su continuidad.
- Un maquilador quiere un contrato que le fije límites claros de responsabilidad y de exclusividad.
- Un lote salió defectuoso y el contrato no dice con claridad quién responde ni hasta dónde.
- La compañía va a cambiar de planta y necesita salir del contrato anterior sin quedarse sin producción.
- Un proveedor cambió su fórmula sin avisar y el producto terminado dejó de cumplir lo declarado en el rótulo.
Resolvamos tu asunto legal
Cada caso empieza con una conversación honesta. Agenda 30 minutos sin compromiso.
Revisar mi contrato de maquila →