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Defensa en Investigaciones Administrativas ante Superintendencias

Una investigación administrativa no empieza con la sanción: empieza con un requerimiento de información que parece rutinario, o con una visita de inspección. Lo que la empresa entregue y diga en esa etapa es la base de todo lo que venga después, incluida la demanda ante el contencioso administrativo. Asumimos la defensa desde el primer requerimiento ante la SIC, la Superintendencia de Sociedades y otras autoridades de vigilancia.

La defensa empieza en el requerimiento, no en la sanción

El error más costoso en materia administrativa es tratar el primer requerimiento como un trámite y contestarlo desde el área operativa, sin revisión jurídica. Esa respuesta queda en el expediente y la autoridad la usará como punto de partida: si allí se admitió un hecho, se entregó un documento incompleto o se dio una explicación que después hay que corregir, la defensa nace con un problema propio que no tenía por qué existir.

Por eso intervenimos desde esa etapa. Antes de responder revisamos qué se está preguntando en realidad, qué información existe, qué es obligatorio entregar y qué está protegido, y cómo se sostiene la posición de la empresa a lo largo de todo el proceso y no solo en ese escrito.

Autoridades y asuntos que atendemos

  • Superintendencia de Industria y Comercio. Actuaciones en protección al consumidor bajo el Estatuto del Consumidor, protección de datos personales bajo la Ley 1581 de 2012, información y publicidad, y asuntos de competencia.
  • Superintendencia de Sociedades. Requerimientos y actuaciones de supervisión societaria, incluidas las relacionadas con los programas de cumplimiento exigidos por sus circulares en materia de SAGRILAFT y de transparencia y ética empresarial.
  • Otras autoridades de vigilancia y control con competencia sancionatoria sobre la actividad de la empresa, incluidas las autoridades territoriales.
  • Reclamaciones de consumidores presentadas directamente ante la autoridad, cuando se convierten en un frente recurrente para la compañía.

Cuando el asunto es de libre competencia o de datos personales en profundidad, el trabajo se coordina con nuestras prácticas de derecho de la competencia y de datos personales, que llevan la parte sustantiva.

Visitas de inspección y requerimientos de información

Una visita mal manejada define el resto del caso. Preparamos a la empresa para que sepa quién atiende, qué se muestra, qué se documenta y cómo se deja constancia de lo ocurrido:

  • Protocolo interno de atención de visitas y designación de responsables.
  • Acompañamiento durante la diligencia y revisión del acta antes de firmarla.
  • Delimitación del alcance de lo requerido, evitando entregas indiscriminadas de información que amplían el objeto de la investigación.
  • Manejo de información reservada, de secretos empresariales y de datos personales de terceros dentro de lo entregado.
  • Solicitudes de prórroga y de aclaración cuando el requerimiento es ambiguo o desproporcionado.

Descargos, pruebas y decisión

Si la autoridad formula cargos, la defensa se estructura como un caso: qué se imputa exactamente, con qué prueba, y qué hechos y documentos la controvierten. Trabajamos los descargos, la solicitud y práctica de pruebas, los alegatos, y la discusión sobre la graduación de la sanción, que muchas veces es el terreno donde queda margen real: antecedentes de la compañía, colaboración durante la actuación, medidas correctivas ya adoptadas y efecto de la conducta.

Cuando la conducta ocurrió y no hay mucho que discutir, lo decimos y cambiamos el objetivo: cerrar la actuación en las mejores condiciones posibles y evitar que se repita, en vez de sostener una defensa que la autoridad va a desmontar.

Recursos y jurisdicción contencioso administrativa

La discusión no termina con el acto que impone la sanción. Presentamos los recursos que procedan en vía administrativa y, si la decisión se mantiene, evaluamos la demanda de nulidad y restablecimiento del derecho ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo, junto con las medidas cautelares que puedan pedirse allí. Esa evaluación se hace con criterio económico y no solo jurídico: cuánto cuesta el proceso, cuánto tiempo toma y qué se recupera si se gana.

Qué recibe el cliente

  • La respuesta al requerimiento o los descargos radicados, con la posición de la empresa definida y sostenible en el tiempo.
  • Un mapa del expediente: qué se imputa, con qué prueba, qué plazos corren y cuáles son los escenarios de resultado.
  • Acompañamiento en visitas y audiencias, y revisión de cada documento antes de que salga de la compañía.
  • Los recursos y, si es del caso, la demanda ante el contencioso administrativo.
  • Una lista corta de correctivos concretos, para que la siguiente visita encuentre el asunto resuelto y no repetido.

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